Del seguimiento de Jesús en la Vida Consagrada

Francisco, quien es mas importante, el amo o el sirviente?  El amo, respondió el joven. Por que entonces pues dejas al amo para servir al sirviente?

Hace mas de ocho siglos esta pregunta resonó en lo mas profundo del corazón de un joven que lo tenia todo. Un joven que había puesto sus esperanzas en alcanzar la nobleza y asegurar de esta manera la aprobación y el aplauso de la sociedad importante de su tiempo. Quien es mas importante, el amo o el sirviente?  Una pregunta como esta puede casi siempre servir como punto de partida para un proceso de re evaluación de prioridades.  Es esta misma pregunta la que sacudió profundamente a Francisco, de tal manera que lo llevo a re plantearse súbita y drásticamente su pasado, su presente y su futuro.  El joven trovador y exitoso enamorado, que pasaba las noches en fiestas y banquetes  de la nobleza de Asís, ahora se encontraba frente a un cuestionamiento que le daba un vuelco a su vida para ponerlo frente una nueva realidad. Cuando Dios habla al corazón, Dios siempre inquieta, intriga y enamora.  El llamado a la consagración en la vida religiosa es precisamente un inquietante murmurar, que nace en las entrañas del  discípulo al haber escuchado la voz del Maestro.  Surge una turbación  sana en el alma del discípulo, que le lleva a replantearse toda su vida y a formularse nuevas preguntas existenciales, que como consecuencia, van  poner en tela de juicio previos conceptos, valores y hasta ideales.  Es en medio de este proceso que la vocación comienza a formarse así como un bebe en las entrañas de una madre.  Comienzan a surgir en el alma del discípulo grandes inquietudes que lo envuelven en una intriga hechizante y  enamoradora . Se comienza a descubrir el rostro del Maestro y este rostro no solamente fascina y deslumbra, sino que también conquista el corazón del que es llamado.  Por mucho tiempo se ha tenido la idea de que los consagrados son una especie de superhombres con innumerables dones y capaces de elevarse en espíritu a unos niveles realmente altruistas de  Fe.  Durante siglos, la iglesia y los creyentes han desvirtuado y muchas veces olvidado el verdadero sentido de la vida consagrada. No es menos cierto que en la consagración de el alma a Cristo, así como en el altar el pan y el vino se transforman en cuerpo y sangre de Cristo, también el consagrado se expone a una transformación profunda y autentica, pero esta transformación requiere de una respuesta seria de aquel que es llamado.  Al consagrar la vida a Cristo, el religioso comienza a replantearse sus prioridades y se pone en la presencia del Espíritu con una apertura a la fuerza renovadora de Dios en su vida.  No hay grandes poderes en la vida de un religioso, pero si hay ciertamente grandes opciones. La oración es una de ellas. El consagrado, en una relación personal y profunda con el Maestro, comenzara un camino de comunicación diaria al que llamamos oración. Para el religioso, la oración es el sustento y el motor de su diario caminar, sin embargo, para el franciscano, la meta es hacer de la vida misma una oración. En los inicios, la liturgia de las horas diaria propone una disciplina en la vida del consagrado. Así como para Francisco, para el hermano franciscano, la vida se va convirtiendo en una constante oración y cada evento de cotidiano caminar va siendo vivido en la presencia de Dios y va siendo ofrecido  como una constante oración. Para muchos la oración es un momento preparado y reservado del día. Para el franciscano , la oración esta sucediendo sin cesar y es una bendición descubrirla viva y latente en nuestro alrededor y entonces formar parte de ella. Mas que un detenimiento para orar, es una vivencia  al hacernos presentes y hacernos conscientes de tanta oración que constantemente se sucede a nuestro alrededor. Dios , que ha llamado a una entrega mas profunda al religioso, va no solo cautivando su corazón, sino que también presentándole a un nuevo mundo de realidades quizá antes nunca vistas. Quien es mas importante, Francisco, el amo o el sirviente? El franciscano  al consagrar su vida , ha de hacer un espacio diario para que esta misma pregunta le interpele y despierte cada día. Redefinir nuestros amos y nuestros sirvientes requiere no solamente mucha valentía, sino también una autenticidad en nuestro dialogo diario con el Maestro.  Puede resultarnos extremadamente fácil confundir  al amo y al sirviente.  Para Francisco fue un constante esfuerzo el redefinir cada día la diferencia entre ambos. Para el religioso, este continua siendo un reto. Nuestra sociedad no solamente se ha especializado en disfrazar a los sirvientes de amos, sino que también nos ha creado la necesidad de estos.  Hay un solo amo, y es un Padre Bueno.  La apropiación es uno de los males de nuestro tiempo.  Nos hace dependientes y nos termina esclavizando. Francisco en muchos de sus escritos nos advirtió de los peligros que trae consigo el apropiar bienes temporales. Para el consagrado en la vocación franciscana, es un reto y un desafío el vivir renunciando a la apropiación. A veces , no se trata de bienes materiales. En nuestra fragilidad humana podemos llegar a querer apropiarnos también de títulos, de dones recibidos, de experiencias espirituales, y de hasta de la idea de Dios que nos hemos creado.  La desapropiación es una experiencia liberadora , que nos desata de todo lo que puede limitarnos en seguir construyendo el reino de Dios.  La pobreza de espíritu, de la cual nos habla San Francisco en sus escritos, no tiene necesariamente una conexión directa con la pobreza material, la cual  no es un don de Dios sino el fruto de la injusticia y el egoísmo de los seres humanos. El religioso franciscano, mas que sentirse llamado a permanecer en la pobreza material, debe sentirse profundamente comprometido con la causa de los pobres, pero siempre con el objetivo de dignificarlos y acompañarlos en un camino hacia la erradicación de dicha pobreza. La pobreza espiritual, en cambio, ha de ser  el valor fundamental con el que el franciscano sintoniza su espíritu.  Todo es un don de Dios y todo es gracia.  Nunca hemos sido merecedores de tanta gracia y nuestro espíritu se regocija en el Señor y solo en  El alcanza la felicidad plena.  MI alma esta sedienta de ti Señor y mi carne tiene ansia de ti. Este es el grito de los pobres de espíritu. En la admonición veinte, Francisco nos recuerda : “ Lo que es el hombre ante los ojos de Dios, eso es , y nada mas. 

Como ser obedientes en un mundo donde la obediencia tiende a ser interpretada como sumisión o falta de personalidad? Como permanecer fieles a nuestra promesa de obediencia como consagrados en medio de una sociedad en la que los obedientes sufren las consecuencias de ser tildados de flojos, tibios y en la mayoría de los casos llegan también a ser explotados. De que obediencia entonces estamos hablando? Para Francisco, claramente la obediencia parte de un valor fundamental en la vida de toda persona humana, pero mas aun en  la vida de un religioso: El Respeto.  Es en el ejercicio del respeto que el franciscano encuentra nuevos caminos donde vivir auténticamente la obediencia. El dialogo, forma parte fundamental de este proceso, y es a través del dialogo, que  el franciscano va a desarrollar nuevos canales donde poder permanecer obediente sin renunciar a la libertad de expresión y a la vivencia de aquello que su conciencia le dicta. La humildad es la mejor amiga del religioso en el diario caminar hacia la obediencia. El franciscano, ha de reconocerse el menor entre todos y el menor de todos. A imitación del Maestro, el religioso ha de buscar constantemente la voluntad de Dios y estar abierto a los nuevos retos que esto conlleva. Ser obediente es también abrirnos a la acción del Espíritu Santo en nuestra vida y reconocer que solo en la fuerza del Espíritu somos capaces de consagrar nuestra vida a El. Para el consagrado es esencial reconocer el don de la llamada como un gran tesoro que llevamos en vasijas de barro. Reconocernos limitados e indignos de la llamada es nuestro primer entrenamiento hacia la practica de la obediencia.

Uno de los dones mas malinterpretados en el mundo del catolicismo y del cristianismo en general es la castidad. Por muchos siglos, el puritanismo que heredamos de nuestras pasadas generaciones y  consecuencia de periodos históricos, nos ha hecho creer que  la castidad  se limita a la renuncia a la fecundidad o a las relaciones sexuales. La castidad, en cambio , es un don mucho mas profundo y mas complejo de abordar. Mas que limitar la castidad a una campo puramente fisiológico, debemos en cambio observarla desde su componente mas esencial y trascendente: La capacidad de establecer relaciones transparentes y puras  con nuestros hermanos y hermanas y la gracia de vivir el amor en nuestras relaciones personales  tanto de amistades como de vida conyugal y matrimonial.  El llamado a la castidad que recibe un religioso, no necesariamente debe implicar una mutilación de esta capacidad, sino que debe considerarse como una herramienta en la que el consagrado encuentra elementos que lo ponen cerca de los que sufren pero de una manera liberadora. Al vivir la castidad como un amor transparente y limpio, el consagrado se acerca a los mas necesitados, no para mendigar un abrazo o un gesto de cariño, sino para ofrecer un amor desinteresado que surge de un compromiso profundo con los valores evangélicos.  El consagrado esta llamado a un constante reevaluar de sus propios motivos para la entrega y aun trabajo serio de autoconocimiento del campo afectivo, de manera que pueda establecer solidas relaciones afectivas y profundas conexiones espirituales donde la transparencia y la pureza de espíritu sean elementos fundamentales al amar. Para francisco, la afectividad en vez de limitarlo, lo conectaba con el mundo a su alrededor.  En el beso y el abrazo al leproso, Francisco encuentra una nueva dimensión a su llamada a estar cerca de los que sufren y descubre que es el leproso quien lo salva y lo rescata transformando toda su realidad desde ese momento en lo adelante.  El sabe que es imposible desechar o reprimir la afectividad, por eso incorpora los gestos de afecto en su diario vivir , sabiendo que son herramientas esenciales para mostrar el amor del Padre a aquellos que no conocen el don de ser amados. En este mismo sentido, el franciscano, ha de aferrarse a la afectividad como un puente para establecer profundas relaciones interpersonales con los hermanos, porque  sabe que sino, estaría viviendo un proceso puramente intelectual. Para Francisco, la conexión entre la fe y la vivencia es esencial. El hermano menor sabe que solo a través del abrazo sincero y caluroso es posible mostrar el rostro de Dios a los hombres. Nuestro llamado es a vivir entre los hermanos como un hermano mas y muchas veces el gesto de un plato de sopa caliente en las manos de el hermano enfermo y un beso en la frente son mas efectivos que un estudio bíblico. Es en este sentido que los consagrados encontramos en la vivencia de la castidad un proceso liberador y purificador que nos permite ser seres profundamente afectivos desde la dimensión del amor cristiano.  Una vez mas vuelve a resonar la misma pregunta: A quien entregamos nuestro corazón? A quien hacemos el Amo de nuestra vida?

Una vestidura del siglo trece. Una de las preguntas que surgen ante la experiencia de ser envestido con el habito franciscano esta relacionada a la importancia del signo en nuestro mundo actual.  Por que vestir con una vestidura del siglo trece? El habito franciscano al cruzar ochocientos anos de historia, ha sufrido los efectos de cargar en si mismo el significado que para algunos recuerda épocas de religión impuesta, de conquista de nuevos mundos y matanza de indios y esclavos, para otros lucha por los derechos de los marginados, para la mayoría de nosotros representa ocho siglos de tradición franciscana y de una espiritualidad que se renueva, y para otros también un recordatorio de los horres de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en la iglesia.  Ya sean connotaciones positivas o negativas, el habito franciscano trae consigo el signo mas fundamental y cautivador: simboliza una cruz y grita a la sociedad de nuestro tiempo que Jesucristo esta vivo y sigue caminando entre nosotros.  La sociedad en que vivimos nos ha infundido el miedo a identificarnos, nos ha hecho creer que es mejor pasar desapercibidos, nos ha ido encerrando en nuestros micro mundos y desconectando a los unos de los otros.  El habito franciscano como un signo de Cristo entre los hombres ha de ser para nosotros un instrumento para conectar con la gente, para entablar diálogos interesante y para permitirnos escuchar y acompañar el dolor de muchos. Al vernos , algunos nos ignoran a las fuerza, te ven delante y hacen como que no te ven, otros se burlan y otros quieren ofrecernos privilegios. Lo mas importante para nosotros es cada día, al hacer la opción de usar nuestro habito, reconsiderar cuales son nuestras expectativas.  Espero el respeto de todos? Espero la aprobación de todos? Espero una sonrisa de todos? Espero que se me trate como un cura? O espero simplemente representar un hombro donde la gente pueda recostar su cabeza y encontrar abrigo y comprensión? Nuestro reto es a buscar siempre el significado que tiene para nosotros y la importancia que tiene como herramienta en la evangelización, recordando siempre que llevamos puesto sobre nosotros ochocientos anos de historia y tradición y de una riqueza espiritual que mucha gente esta necesitando encontrar. 

Que nuestra madre La Santísima Virgen María,  bendiga nuestro caminar . Que el ejemplo de San Francisco y Santa Clara nos mantenga firmes en la fe y en el seguimiento de Jesús y que Dios que es Padre Hijo y Espíritu Santo bendiga nuestro esfuerzo  en la construcción del Reino ahora y siempre.  Amen

Changing direction during COVID

Br John-Paul writes about teaching students and how it has changed his life.

Please accept the short block of my experience of teaching. What it is done to me and my spiritual life and my perspective of giving serving and receiving. During COVID I decided to train in another profession. From the time I was 15 I thought I would be a priest. And from the time I was 22 I was a youth minister. But in the middle of COVID I did a lot of soul searching,and praying and I realized that though my call to serve hadn't changed my concept of serving had. So, I left paid ministry and went to teachers college. I'm not the first friar to ever gone to teachers college and God knows I won't be the last. But let me tell you what I found at teacher's college…

When I decided to go to teachers college I thought of this story of the Greeks in the temple before Christ's passion. In the gospel of John chapter 12, "Now among those who went up to worship at the feast were some Greeks. So these came to Philip, who was from Bethsaida in Galilee, and asked him, “Sir, we wish to see Jesus.” Philip went and told Andrew; Andrew and Philip went and told Jesus." My thought was that I need to take Christ to the marketplace. To introduce the teachings of Jesus to a greater community beyond our Parish churches. Funny enough when I got there I found that in fact it was not the children who waited for Christ, but it was Christ who waited for me in the children.

Throw my time as a youth minister I came up with all kinds of adventures games and fun for young people to understand more fully and apply more deeply the gospel to their lives. When I got to school I had to relearn math to teach students math. It never occurred to me that sitting next to a 10-year-old whose eyes were filled with tears because they were having issues subtracting while all of their classmates were doing division, that I would see the face of my Lord looking back at me. But I do, every day in so many ways, Christ cries out, for love, for affirmation, for acceptance and most of all to be seen and not dismissed. Now I have many things to talk blog about, with regard to teaching 

  • How to teach the gospel without using the name of Jesus

  • How deeply I feel the impact of what it is to be a religious (brother) who is teaching, in a country where 'religious teachers' destroyed the indigenous culture of my country.

  • The joys and sufferings of watching students make the same social mistakes I made. 

  • Watching from the other side as students are bullied, ignored or even develop an over abundance of victim-hood.

Over over the last few months, I have come to understand my life as a teacher not from the perspective of the Greeks in the temple. No, my perspective has become that of the apostles in Chapter 13 of the Gospel of John as I sit around the table trying to understand what Christ was doing. "When he had finished washing their feet, he put on his clothes and returned to his place.” “Do you understand what I have done for you?”, he asked them. “You call me ‘Teacher’ and ‘Lord,’ and rightly so, for that is what I am. Now that I, your Lord and Teacher, have washed your feet, you also should wash one another’s feet." (John 13:12)

We can experience the Kingdom of God here on Earth!!

The opportunities to serve our Sisters and Brothers who are seeking Asylum and who are Homeless are right in front of us and is part of experiencing what the Kingdom of God is really like. I thank God for these experiences to serve as it is in these acts of servitude that my spiritual growth is taking place in a richer and deeper way that I could never have imagined. It is the Word of God coming alive and validating all that has been written in scripture about the joy of living a spirit filled and Christ centered life. These experiences of serving whether in be in Puerto Rico, New Orleans, Birmingham, Washington DC, Germantown, PA all have a common thread and that is Christ is deeply alive in each and every individual we encounter and also in His Holy Creation. Our individual and communal commitments to seeing Christ in every person we encounter calls us to solidarity and action with those who are struggling physically, mentally or spiritually.

Once again, the experience of encountering Christ is taking place here in Washington DC this weekend. I am blessed to be back in DC to participate in the ministry of showing hospitality to Asylum Seekers with wonderful volunteers from St Thomas Episcopal Church DuPont Circle and also from the Migrant Mutual Aid Solidarity Network. On Tuesday God willing I will have the opportunity to serve breakfast to our siblings who are homeless at St Margaret’s Episcopal Church “Charlie’s Place” https://www.charliesplacedc.org/ I am also encountering numerous individuals who are homeless while traveling in DC on the Metro.

I thank God again for all these experiences and thank all of the people from my Parish Family at St Anna’s Episcopal Church in New Orleans Saint Anna's Episcopal Church, New Orleans LA - Saint Anna's Episcopal Church New Orleans (stannanola.org) and my Franciscan Sisters and Brothers in the Community of Francis and Clare cfcfranciscans.org for their prayers.

Br. Donald

I was a Stranger and You Welcomed Me

Brother Alasdair writes…

I was hungry and you fed me,
I was thirsty and you gave me a drink,
I was homeless and you gave me a room,
I was shivering and you gave me clothes. (Matthew 25:35)

Life at Wyke Regis Rectory has seen some changes since May. When Br Alasdair and his wife Nicky saw the plight of Refugees leaving Ukraine, they realised that they needed to open their home and invite a family to live with them. Little did they know the process would be so rapid as Alasdair got a call one day to say a young Refugee Mother and Child had been made homeless late at night with nowhere to live. They were put into emergency accommodation for four days. In that time, Alasdair asked for donations to turn his Chapel in the Rectory into a home for a mother and baby. He was so blessed that members of the Community of Francis and Clare sent money to help him buy a new bed and bedding

In the Centre of the Chapel in the Rectory is a figure of Our Lady with Jesus in her Arms. Very often as Franciscans the word must become flesh and literally live amongst us, (John 1: 14). Iana and Boghdan have now been living with Br Alasdair and his wife Nicky for nearly 3 months. It is lovely to have a little baby around and we have sought to not just provide Iana with lodging, but a family and a home. Within Br Alasdair’s Parish there are now over 50 Ukrainian Refugees and the Children attend the School where he is Chaplain. He has been able to provide other help in terms of helping them have places to meet as a Community and to support them with days out during the summer holidays.

Christian Climate Activism

Alasdair Climate.jpeg

My name is Brother Alasdair of the Community of Francis and Clare. I am the Rector of the Parish of Wyke Regis and the Churches of All Saint’s and St Edmunds. I am an Anglican Priest and my Parish is on the Coast of England and so very susceptible to flooding. 

As a Franciscan I am very conscious of the present Climate and Ecological Emergency we are in. Extreme weather events, loss of biodiversity, significant plastic pollution, deforestation, melting Ice Caps leading to feedback loops and serious levels of greenhouse gas emissions. The time for action has arrived. As a Franciscan our common home is in serious trouble heading towards 3 degrees of global warming and so I have added my voice and body to the growing number taking part in non-violent direct action against governments and big polluting business that seeks to destroy our sacred earth. 

Recently, I joined with fellow members of Christian Climate Action and Extinction Rebellion at my first Action in London.  I went to provide a witness to my faith as a Christian and wanted to pray, to protest and provide a presence of one who embodies the establishment and say “no” to more investment in Fossil Fuels.  We called on our government and those at COP26 to take the action necessary to avert serious ecological breakdown.  

After 17 months of Covid it was intense and yet totally liberating to kneel in front of scores of police officers and pray for the environment and the rebels and look into the eyes of police and rebels alike with love, sorrow, and moral conviction. I was proud to see my fellow Clergy arrested and to be among those whose faith calls for action and non-violent direct action.

We are called as Franciscans to pray but also to act for the common good of all. 

A Brush with God

Peter Pearson, a member of the community, has been painting icons since he was a kid and has been teaching this ancient art for over thirty years. His workshops/retreats focus on techniques, history, spirituality, as well as learning how to pray with a brush. His works can be found in churches, monasteries, retreat houses, and in private homes around the world. Throughout this Covid-time, most of the classes switched to online teaching experiences and it was a way to give his students something to focus in besides the fear surrounding the pandemic. In addition, Peter works closely with The Friends of the Poor, a ministry of the IHM Sisters in the Scranton area. Since the beginning of the pandemic, they have fed nearly 1,200 families every two weeks through their drive-in food pantries. These ministries compliment his other job as a parish priest in Northeastern Pennsylvania.

Bikes for Christ

During the COVID-19 pandemic, Sr. Cindy Fleming has turned her love of bicycling and years of skill repairing them into into a ministry of love and giving to those in need. The parishioners at her parish, St Thomas Episcopal Church in Coral Gables, Florida, support her ministry by donating used bikes and parts. Cindy then takes the bikes, repairs them and gets them ready for use. When they are ready, the bikes are then donated to another local church in the area and distributed to people in need. Bicycles are ecologically friendly and a reasonable form of transportation for many people. Cindy is helping to make owning a bicycle a reality for many people and to improve their quality of life.

Using the Example of Saint Clare to Help Others

Sr. Judy Kenyon uses her skills as a needleworker to make items for others.

Sr. Judy Kenyon uses her skills as a needleworker to make items for others.

Sr. Judy writes, “I have always been drawn to making things for others. When I was younger I made clergy vestments, Eucharistic linens and altar hangings, choir vestments, banners and other items for newly ordained clergy or religious who could not afford these items or churches who needed these things but could not afford to buy them.

I was delighted when I became a Franciscan to learn that St. Clare is the patron saint of needleworkers. I was right at home. Today, I am focusing on individual items for those in need. I make 11 inch knitted teddy bears for Seattle Children's hospital to be given out to the children who are receiving care. Until COVID I was able to bring each bear to the altar for a healing service to be held and blessed before sending them to the children. Now, I can not send them because of COVID. I still make them and pray I will be able to bless and send them soon.

Recently, I have been knitting hats for Br. Donald’s homeless ministry (in New Orleans, LA) which brings me great joy as I pray for the person who will be receiving the hat. This is a small thing but I feel connected to St. Clare and her Sisters as I work.”

Much appreciated hats and gloves for homeless sisters and brothers.

Much appreciated hats and gloves for homeless sisters and brothers.

Ministry of Music and Love in a time of COVID

Sister Karen from Sequim, Washington writes:

During our COVID confinement, I’ve given three little piano concerts at out retirement home to lift people’s spirits, with the help of my little rescue dog Luna. I’ve played everything from classical music to show tunes to some of my own compositions, including “Luna’s Song” and “A Tale of Two Dogs.” About 30 to 40 people have attended, spread out over two floors with social distancing and some looking down from the balcony.

Sister%2BKaren%2Bat%2Bthe%2BPiano.jpg

Luna has her own ministry here. Six months after my old dog died, I prayed and asked God to bring me another little dog. A year ago November I found Luna online; her previous owner, a homeless person, had brought her to a shelter in southern California, a big truck drove her to Tacoma, WA, and my sister Gail and I picked her up at a gas station there and brought her home to Sequim. She was SO scared, she wouldn’t approach anybody or even go outside for the first two weeks. People here were so patient and gentle with her, and now she loves them all. One woman, Tia, who was dealing with a recent terminal diagnosis, was getting her hair done in our beauty salon; she saw Luna and said, “Oh, what a cute little dog!” Luna responded by running over and jumping in her lap! Tia burst out laughing and exclaimed, “Oh, you’ve made my day!” Another woman, Audrey, whose old dog had just died, was sitting alone outside last summer. Luna went over, jumped in her lap and stayed there for a long time, comforting her. People smile and stop to pet her when we meet in the halls or lobby; she has become our little mascot. As my sister Gail said, “Luna has brought so much joy into our lives!”

Serving during a Pandamic

H4H 9.jpg

One must be creative when serving during a global pandemic trying to follow CDC protocols for safety. Organizations like Habitat for Humanity rely on volunteers to help with their rehab and building projects. Br David writes, “After month of being idle it felt good to follow the Holy Spirit and once again be building and serving. We have fewer people volunteering and those who do volunteer need to maintain social distancing, but the work of Jesus is slowly getting done. I thank God for opportunities of service. So many in our Community are serving in a variety of ways, continuing to help and serve others. It is very humbling.”

Br. David